San Valentín y los radioaficionados

Dia del amorPor: Dr. C. Raúl González Peña.

Quiso la providencia que dos celebraciones importantes casi coincidieran en el tiempo. El día 13 de febrero se celebra el día mundial de la radio y el 14 el de los enamorados. Sobre el primero puede que usted querido lector ya haya conocido, y sobre el segundo estará bombardeado de mensajes, alegorías e imágenes relacionadas con las diferentes formas y modalidades en que los seres humanos sentimos y manifestamos ese intenso sentimiento llamado AMOR.

Para los que tienen una lejana referencia sobre la radioafición y a los que la hacemos realidad, los radioaficionados solemos ser caracterizados como personas que sienten la necesidad de comunicarse con  nuestros semejantes por una vía indirecta y mediada, debido a que tenemos alguna carencia o limitación, ya sea material o personal para sostener relaciones interpersonales directas, francas y abiertas con las personas que nos rodean. Tal conclusión puede que en el fondo tenga algo de verdad, Sinn embargo, para los que vivimos y vibramos con el placer de encontrarnos con amigos por medio de la radio la situación es absolutamente diferente.

En este día especial, quiero referirme a las maneras singulares en que los radioaficionados manifestamos el amor. Y antes de hacer cualquier comentario sobre este tema, debo precisar que antes que radioaficionado, que experimentadores, que cacharreros o que cualquier otra de las características que pueden distinguirnos, los radioaficionados somos seres sociales; que tenemos nuestras familias, que amamos la naturaleza humana, que nos sentimos estimulados por la belleza de la vida y que creemos, como cualquiera, en la potencia y la necesidad del AMOR.

Pero además de lo planteado con anterioridad los radioaficionados solemos ser personas que manifiestan los rasgos más elevados del Amor. Un radioaficionado es por naturaleza altruista: ante las situaciones más disímiles siempre usted puede encontrarlo listo para poner en un segundo plano sus intereses y necesidades para entregarse al bien común. Muchos son los ejemplos de actitudes heroicas y relevantes, donde los amantes de la radio han salvado miles de vidas humanas poniendo en riesgo la suya propia.

El radioaficionado es un ser extremadamente solidario: resulta también un hecho notorio, que prácticamente no hay un problema, dentro o fuera del contexto de actuación de los radioaficionados que no encuentre solución inmediata, si esta, se halla en las manos de un colega. Y es que para los que creemos en esta actividad, la solución a las problemáticas de quienes nos rodean constituye la principal prioridad para nuestras vidas. Por este concepto es frecuente advertir la implicación de radioaficionados para conseguir un medicamento en cualquier región del planeta para la salvación de una vida humana.

En más de una ocasión he sido testigo como es localizado, comprado, trasladado y puesto en manos de quien lo precisa un determinado medicamento, componente electrónico o recurso de cualquier tipo. Y en todos los casos, nadie pregunta cuanto cuesta, ni que debo dar a cambio por la gestión realizada. Solo nos alimentamos con la satisfacción de haber ayudado a nuestros semejantes.

El radioaficionado es de actuar transparente: pudiera parecer una paradoja la afirmación anterior, pues cuando usted se comunica con otra persona por medio de la radio no es posible verle, no advierte las expresiones de su rostro y no puede observarle directamente a los ojos mientras sostiene la conversación. Por esta razón pudiera pensarse que este tipo particular de comunicación es fría, distante y poco emotiva. Sin embargo es todo lo contrario, quien conoce de cerca esta actividad sabe que en cada trasmisión que se realiza los colegas ponen su corazón abierto al interlocutor, se preocupan y se ocupan por la salud, por la familia y por las problemáticas de la persona con quien intercambia un mensaje, y esto siempre se realiza en un clima franco, sincero  y abierto. ¿Si le queda alguna duda? Le invitamos a que comparta alguna de las trasmisiones radiales que se originan desde el Radio Club de Caibarién, y estoy casi seguro, que sus criterios llegarán a modificarse.

El radioaficionado quiere con ahínco todo cuanto hace y lo que le rodea: es muy significativo como los colegas radioaficionados llegan a experimentar un sentimiento de cariño infinito por cada obra que realizan y por cada medio que poseen. Para los colegas de la radio el acto de experimentar, de modificar una tecnología o de innovar sobre una práctica resulta algo común, pero también es común el sentimiento de paternidad que se asume por el producto que se ha generado gracias a nuestras manos y a nuestro intelecto. Es particularmente revelador escuchar el orgullo, la pasión y cariño con que los radioaficionados suelen hablar de los logros que alcanzan por medio de su propio esfuerzo. De igual manera resulta admirable el amor que depositan en cada trasmisión radial y en los equipos radiotransmisores que se lo permiten. En contraposición a lo planteado se puede resaltar que las mayores tristezas que pueden experimentar los radioaficionados están relacionadas con la incapacidad de poder utilizar su tiempo desarrollando esta actividad, ya sea por razones técnicas, legales o de salud.

Otras cualidades y rasgos que distinguen al radioaficionado develan la manera particular con la que esta actividad alimenta el espíritu de quien la practica, enalteciendo el alma y revelando, con el paso de los años, un sentimiento de AMOR ELEVADO por los seres humanos y por sí mismo.

Por último quisiera compartir una línea de pensamiento, que de una u otra forma, acompaña el quehacer cotidiano de los que trabajamos por que la radioafición sea cada vez más culta, inteligente y reconocida socialmente. Soy de los convencidos de que será muy difícil obtener todo lo que queremos y amamos, pero si de algo estoy seguro, es que siempre podremos querer y amar todo cuanto hacemos. Al respecto permítanme citar al Apóstol Pablo, cuando en primera de Corinthian capítulo 13 versículos del 1 al 3 sentenciaba: “Si yo hablo en lenguas de hombres y de ángeles, pero no tengo amor, vengo a ser como bronce que resuena o un Címbalo que retiñe. Si tengo Profecía y entiendo todos los misterios y todo conocimiento; y si tengo toda la fe, de tal manera que traslade los montes, pero no tengo amor, nada soy. Si reparto todos mis bienes, y si entrego mi cuerpo para ser quemado, pero no tengo amor, de nada me sirve.” Entonces valdría la pena preguntarse: ¿Para qué nos sirve la sabiduría, la fortaleza de espíritu o el ser desprendidos, si no somos capaces de amarnos los unos a los otros, si no estamos en condiciones de ayudarnos y continuamos viviendo sumidos en un rencor permanente. Más abajo en el mismo texto bíblico, específicamente en el versículo 7 el autor escribe uno de los versos más profundos, hermosos y divulgados del nuevo testamento, cuando dice sobre el amor lo siguiente: “Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”.

Así queremos y aspiramos que sea este hobby y así soñamos que sean los que lo alimentan a diario…

Muchas felicidades en este día para todos y para todas…

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