Nov 21

EL CASO INSÓLITO DEL EXPERIMENTO FILADELFIA

EXPFiladPor: Dr. C. Raúl González Peña (CO6XDX).

     Ing. Arnaldo Lorenzo Pardo (CM6YX).

Hoy les escribimos sobre uno de los hechos más insólitos y controversiales de la historia de la tecnología moderna. Corría el mes de octubre del año 1943 cuando se produjo según un único testigo, un suceso espectacular, gracias a los experimentos realizados por la marina de los Estados Unidos en los astilleros de la ciudad de Filadelfia en el Estado de Pensilvania.

Se vivían los duros años de la Segunda Guerra mundial y la carrera por demostrar la superioridad tecnológica llevó a los investigadores norteamericanos a intentar la concepción de un arma mortífera superior a cualquier otro ingenio militar. Quizás usted piense que nos referimos al arma nuclear, pero parece que no fue precisamente ese el camino que siguieron los ingenieros de la marina norteamericana, sino que buscaron en las teorías e invenciones de uno de los más grandes hombres de ciencias de todos los tiempos: “Nicola Tesla”, la solución a la incógnita de cómo reducir y aniquilar a los enemigos por medio de la tecnología.

Es así como aparece el Experimento Filadelfia o como también se le llamó Proyecto Arcoíris, sin embargo para muchos este ha sido reportado como una de las más grandes falsas de la historia. Ahora bien, estaremos hablando de un mito o una realidad.

Hagamos entonces un poco de historia

A finales de los años 30, el brillante ingeniero eléctrico llamado Nicola Tesla, originario del Reino de Yugoslavia (actual Croacia) pero residente en Estados Unidos desde 1884 y uno de los más grandes inventores del siglo XX en las disciplinas de la electricidad y el magnetismo, afirmó haber completado una teoría dinámica de la gravedad, que básicamente explica la gravedad como una mezcla de ondas electromagnéticas longitudinales y transversales.

Estos razonamientos, calaron hondo en un importante grupo de investigación que experimentaba con los campos electromagnéticos en la Universidad de Chicago [cita requerida], donde se estaban iniciando los estudios sobre la posibilidad de la invisibilidad a través del uso de campos eléctricos y magnéticos.

El proyecto para lograr la invisibilidad de los objetos se habría trasladado en 1939 al Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Princeton. En un momento determinado, se afirmó haber conseguido la invisibilidad de pequeños objetos, con lo que se presentó al gobierno de los Estados Unidos. Por lo que en el plano militar los halcones de la guerra vieron el potencial de esta nueva tecnología y decidieron sufragar el curso de las investigaciones a fin de direccionarlas en el sentido que les convenía: su aplicación a la industria bélica.

El elegido para demostrar los hallazgos fue un destructor de escolta, el USS Eldridge (DE-173. Este navío fue modificado para transportar toneladas de equipamiento electrónico, entre el que se incluirían dos generadores masivos de 75 kV cada uno, montados en el lugar que debería ocupar la torreta de cañones de proa, y que distribuían su potencia a través de cuatro bobinas montadas en cubierta. Tres transmisores RF de 2 megavatios cada uno, 3.000 tubos amplificadores 6L6 (empleados para canalizar los campos de las bobinas de los dos generadores), circuitos de sincronización y modulación… fueron empleados para generar campos electromagnéticos masivos que, correctamente configurados, serían capaces de curvar las ondas de luz y de radios alrededor del buque, haciéndolo invisible al ojo humano.

Todo parece indicar que las pruebas habrían empezado el verano de 1943, y hasta cierto punto tuvieron éxito al principio. Una prueba, el 22 de julio de 1943, volvió al USS Eldridge (DE-173) casi totalmente invisible, con algunos testigos reportando una “niebla verdosa” —sin embargo, algunos miembros de la tripulación se quejaron de náuseas posteriormente. En ese momento, el experimento fue alterado a petición de la Marina, con el objetivo de hacer al navío invisible a los radares únicamente.

El equipo fue recalibrado y el experimento se llevó a cabo el 28 de octubre. Esta vez, el Eldridge no sólo se volvió totalmente invisible a la vista, sino que de hecho desapareció del área en un relámpago azul. Al mismo tiempo, en la base naval estadounidense en Norfolk, Virginia, a 600 km de distancia, un tripulante en sus costas declaró haber visto al Eldridge durante 15 minutos, al final de los cuales desapareció, para volver a aparecer en Filadelfia, en sus coordenadas originales —supuestamente un caso accidental de teletransportación.

USSElridge

Según el relato de Carlos Allende, los efectos fisiológicos en la tripulación fueron profundos. Mareos muy violentos, personal que desapareció por completo, otros que simplemente se volvieron locos o padecieron esquizofrenia severa, y lo más terrorífico fue el hallazgo de cinco miembros de la tripulación fundidos completamente con la estructura de metal de la proa del buque y otros tantos sufrieron desmaterializaciones de algunas partes de sus cuerpos.

Supuestamente, los oficiales navales horrorizados cancelaron el experimento inmediatamente. Los supervivientes nunca fueron los mismos, y permanecieron en una suerte de amnesia total.

¿Pero quién fue Carlos Allende y como la opinión pública conoció de estos hechos?

Para entender la historia del Experimento Filadelfia resulta importante explicar algunos aspectos sobre la vida de un astrónomo de cierta relevancia en el mundo académico norteamericano de los años cincuenta del pasado siglo, el Sr. K. Jessup. En 1955 este científico publicó The Case for the UFO, un examen del fenómeno del OVNI (UFO) en el que teorizaba los medios de propulsión que un platillo volador del estilo de un OVNI podría utilizar.

Jessup especuló que la anti-gravedad o el electromagnetismo pueden ser responsables del comportamiento del vuelo observado en los Ovni, y lamentó, tanto en el libro como en la publicidad que siguió, que la investigación de los vuelos espaciales se concentrara en el área de los cohetes, y que se pusiera poca atención a otros medios teóricos de vuelo, que él consideraba que al final rendirían más frutos.

 

En El mes de enero del año que siguió a la publicación del libro de Jessup sobre los OVNI, este recibió una extraña carta de un hombre que se identificaba como “Carlos Miguel Allende”. En ella, Allende informaba a Jessup del Experimento Filadelfia, aludiendo a artículos periodísticos de la época, pero de fuentes dudosas como “prueba”.

Allende también decía haber sido testigo de la desaparición y reaparición del Eldridge mientras trabajaba en un barco mercante que se encontraba cerca, el SS Andrew Furuseth. Incluso mencionó los nombres de otros tripulantes del Andrew Furuseth, y decía saber del destino de algunos miembros de la tripulación del Eldridge tras el experimento, incluyendo uno que dice haber visto “desaparecer” durante una pelea en un bar.

Jessup le respondió a Allende con una postal, pidiendo más evidencia y corroboración de la historia, tales como fechas y detalles específicos de la misma. La respuesta llegó varios meses más tarde; sin embargo, esta vez el hombre se identificaba como “Carl M. Allen”.Allen dijo que no podría proveer los detalles pedidos por Jessup, pero insinuaba que podrían ser obtenidos a través de la hipnosis.

Entonces Jessup decidió descontinuarla correspondencia, pero a partir de estos sucesos se derivaron un grupo de hechos muy extraños, como que –precisamente- las oficinas de investigación de la marina adquiriera un ejemplar del libro de Jessup con anotaciones manuscritas realizadas por Allende; y aquí aparece otra interrogante ¿de dónde obtuvo la marina tal libro? ¿Por qué Allende afirmaba que Jessup no tenía ni idea de la teoría que describía? Estas y otras especulaciones han generado una cuota de misterio y desconfianza alrededor del caso del Experimento Arcoíris. Sin embargo lo más significativo sucedió cuando el propio Jessup fue tildado por loco y muere –solo y desahuciado- en condiciones muy raras en un accidente automovilístico en el Estado de La Florida.

Lo que si es cierto es que, en los años 40, la marina estadounidense experimentaba con invisibilidad. Por supuesto, no era invisibilidad a simple vista. El USS Eldridge y su gemelo, el USS Engstrom se dotaron de un nuevo sistema que rodeaba todo el casco con cables eléctricos. La técnica se llamaba “Degaussing” y su objetivo era reducir el campo magnético del buque para evitar que este fuera un blanco fácil de las minas y torpedos magnéticos usados en los submarinos nazis. La técnica se volvió muy popular en los años 40 y se llegó a aplicar a barcos militares y civiles por igual. A ello se sumaba el hecho de que el navío sí llevaba equipamiento experimental secreto. Se trataba, concretamente, de un nuevo tipo de sonar y de un sistema para sembrar cargas de profundidad llamado Hedgehog.

El 15 de enero de 1951, el USS Eldridge fue transferido a Grecia, donde sirvió con el nombre de León D-54. El navío abandonó el servicio en 1999, y terminó sus días pacíficamente en un desguace. En esa ocasión un grupo de veteranos del USS Eldridge ofrecieron una entrevista en la que comentaban la historia del Experimento Filadelfia, del que no fueron testigos pero que fue parte de la leyenda que acompaña la historia del buque.

A pesar de que la marina de los Estados Unidos ha negado reiteradamente tener información o responsabilidad sobre los hechos del Eldridge, la realidad es que la precisión técnica sobre los datos de este curioso fenómeno, así como la imposibilidad de consultar a testigos pues todos desaparecieron misteriosamente, le han conferido al Proyecto Arcoíris una dosis de misterio y de enigma. Quizás en algún momento la desclasificación de archivos secretos nos revele la verdad de este suceso. Y quizás también, podamos entender algunos misterios como el del Triángulo de las Bermudas o el de los OVNI.

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