Recepción de SSTV desde la ISS en Caibarién

Como se había anunciado en el sitio de la Federación de Radioaficionados de Cuba en el siguiente link https://www.frcuba.cu/filiales-grupos/sistema-informativo/proximamente-trasmisiones-de-sstv-desde-la-iss.html se efectuarían trasmisiones de SSTV en el modo PD-120 desde la ISS del 11 al 14 de abril.

Esta es una foto del radio que se utilizó en la ISS para realizar las trasmisiones.

Foto tomada desde https://kasc.kenwood.com/files/website/categories/11/comm/amateur-vhf_uhf_mobiles2.png

Los colegas radioaficionados de Caibarién, Villa Clara, Cuba, realizaron un monitoreo permanente de la ISS y se obtuvieron algunas imágenes enviadas desde la Estación Espacial.

El amigo Gustavo Reguera con indicativo CO6XX obtuvo esta foto y posteriormente se irán poniendo el resto de las mismas.

Foto donada por el receptor de la misma CO6XX Gustavo Reguera

Si algún otro colega recibió alguna imagen y desea que sea publicada en nuestro blog, puede enviárnosla al siguiente correo electrónico co6wil@frcuba.cu especificando los siguientes datos:

Nombre y apellidos, indicativo como radioaficionado, fecha y hora en que obtuvo la imagen, grid square de localización (ej: FL02GM)

Buenas noticias para los amantes de la CW

Profesor Nelson Saavedra Roja (CM6SQ).

Finalmente llegó el tan esperado día en que reanudaremos nuestros interesantes y apasionados cursos de telegrafía (CW) con el Profesor Nelson Saavedra Roja (CM6SQ).

Este lunes 1 de abril a las 8:30 pm. Se apertura el citado curso en la Escuela Primaria Van Troi 1 de la ciudad de Caibarién. Aprender telegrafía siempre es una experiencia interesante y útil, pero aprender telegrafía de la mano y la experiencia de Saavedra es una actividad, que además de útil se convierte en placentera. Nelson atesora décadas de estudio del código Morse, primero en el ejército como radiotelegrafista profesional y luego como radioaficionado, que hizo de los puntos y las rayas una manera de vivir. Con la ayuda de la telegrafía ha logrado contactos impresionantes por todo el mundo, y según él, “nada le apasiona más que comunicarse por medio de una llave electrónica y un trasmisor de radio”. Saavedra es una persona sencilla, muy locuaz y de verbo ligero, pero lo más interesante es su vocación pedagógica que le ha permitido desarrollar un método particular para la enseñanza del código Morse de forma rápida y sencilla.

Existe en Caibarién la leyenda cierta y extendida de “Quien no aprenda telegrafía con Saavedra es porque tiene el oído cuadrado”. Y es que Nelson es un profesor en extremo amable, organizado y paciente; inclusive para aquellos que por alguna razón no podemos discriminar con facilidad dos sonidos que a priori parecieran muy similares. Con este magnífico profesor no se cumple aquel refrán que dicta: Loro viejo no aprende a hablar, porque con él hasta los más duros de oído han aprendido los rudimentos elementales del código Morse.

Pero Saavedra no estará solo en esta empresa, el curso se ha diseñado con múltiples actividades prácticas, que para la ocasión serán desarrolladas por el Decano de la Radioafición en Caibarién: Don Ramón Martín CO6MH), quien también es un excelente telegrafista y un mejor radioaficionado. Ramón atesora una larga hoja de vida dentro del hobby, y para nuestra suerte, aún sigue siendo un colega activo y dispuesto a contribuir con sus saberes.

En fin, que el Radio Club está de fiesta con la apertura de este nuevo curso de telegrafía, pues se espera de él mucho más que formar nuevos operadores de CW. Estamos seguros que con este curso ampliaremos el espectro cultural, ético y humano de todos los que nos impliquemos en la actividad.

Les esperamos…

El pionero de la radio en Cuba

Tomado de http://atriopress.blogspot.com/ por Jesús Díaz Loyola

Su nombre es Manuel Álvarez Álvarez (Manolín para Cuba) Es un referente permanente para la historia del medio que forjó. A él se debe en gran medida, la introducción y expansión de la radio en Cuba. Su pujanza y su ímpetu se impusieron para que conquistara el éter cuando en todo el Caribe no existía emisora alguna.

En la foto, el asturiano Manolín en los albores de los veinte en su primera estación, la 6EV de Caibarién, Villa Clara.

Su paternidad sobre la radio fue ninguneada por mucho tiempo en la isla, donde hizo gloria en las ondas. No fue hasta 1982, cuando ya ciego y sembrado en su vejez, el oficial Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) reivindicó en Manuel Álvarez el mérito de padre indiscutible de la radio. 

Por eso ya nadie niega en Cuba que mil novecientos diecisiete fue el año de los grandes emprendimientos por la radio. Ese año, y muchos otros, hay que agradecerlos a la figura de Manolín, que se fue a La Habana un día de 1905 y no volvió nunca a su tierra natal.

Al llegar a La Habana de 1905,  pretendió enseñar la radio como un invento humano, «lo mas humano que se ha hecho», decía siempre. 

En 1917 transmitió las primeras señales y en 1920 ya estaba en posesión de la primera estación de radiotelefonía de Cuba: la 6EV desde Caibarién, a la que luego sucedieron la 6LO y la CMHD.

Hoy lo vuelven a recordar  en sus años más vitales, porque  la muerte  no se lleva a un hombre valioso, sino que lo guarda y lo retiene en sus tiempos más adorables, porque como ya  digo, Manolín es un referente permanente para la radio.

Verano de 1920

FRAGMENTO

Como empecé en la radio

                                               Manolín Álvarez.

…¡Era una voz humana! ¡Alguien hablaba!
¡Después leía! ¡Y hasta se escuchó una música!…

Llevábamos varios días sin pegar ojos en espera del momento que iba a poner a prueba todo el esfuerzo de varios años, cuando en el verano de mil novecientos veinte, en el número siete de la calle de Céspedes, en la ciudad portuaria de Caibarién, nació la radio en Cuba.

El tándem de radiofonistas lo formábamos un grupo de jóvenes, a quienes nos movía una obsesiva pasión por comunicar. El equipo era sólido y agrupaba hombres claves en materia de tecnología, redacción y creación artística, nombres que después fueron figuras en la radio.

Lo primero que hicimos fue instalar una antena en un punto alto de la ciudad, y el mejor emplazamiento estaba en el Cuerpo local de Bomberos. En pocos días ya teníamos dispuesto un pedestal de cien pies de altura para trasladar la señal mediante ondas eléctricas al mayor radio de distancia posible.

Aquellos días, mi casa, que estaba próxima al puerto, era un centro permanente de operaciones radiofónicas por todo el caudal de equipos que había allí montado. Nada más entrar en ella resaltaba su sala inmensa, compartida en departamentos, donde estaba el grueso de los aparatos, y una mesa de transmisión.

Después de mi paso por el comercio y la navegación, ya yo estaba instalado en Céspedes. Mi casa era modesta con vistoso portal como muchas de las viviendas típicas que daban vida a la ciudad junto al mar; el suelo deslumbraba por los mosaicos estampados del tiempo español, y su altura favorecía la acústica.

Varias almas de Dios habían pasado ya sus vidas por la casa de Céspedes, pero el embrión de la radio estaba ahora allí para comenzar a ser testigo veraz de los momentos míticos de la radiodifusión en Cuba, las Antillas y el Caribe.

En dirección norte, resaltaba el puerto; más al centro atraían la imagen imponente de la institución Hispano-Cubana de Cultura y la Sociedad Liceo; y bordeando todo el litoral estaban los barrios de las familias más adineradas.

En las tardes de la Villa, el aire fresco agradecido de la bahía corría por entre la casa levantando las cortinas de puertas y ventanas.

El día del verano inaugural, una multitud improvisada comenzó a formarse en torno a la naciente estación radiodifusora, y en cuestión de dos o tres horas, la aglomeración de público abarrotaba todos los rincones de Céspedes. Podría decirse que todo Caibarién estaba volcado al acontecimiento: políticos, intelectuales, hombres, mujeres y niños. Todo el pueblo estaba allí.

En pleno vestíbulo de la casa-planta, todo el mundo mostraba elegancia: las mujeres hechas un encanto con sus vestidos largos, trajes a tono y sus peinados imponentes; los colegas del gremio, igualmente deslumbraban con sus portes. A media mañana, mi casa era un ajetreo entre la amplia concurrencia y el ruido de los aparatos que se alistaban.

Uno de los primeros en llegar fue el Alcalde Municipal, el liberal Francisco Bolaños Santiago. Saludó y en gesto sólido exclamó: ¡Gracias Manolín! ¡Enhorabuena y bienvenida la radio al pueblo!

Además de Feliciano Reinoso, Bernardo G. de Santamarina y el doctor José Cabrera Saavedra, fueron también partícipes Lorenzo Martín y Miguel Baláis, y muchos otros, todos, hombres del pueblo convertidos después en artífices de las ondas desde sus cometidos cotidianos.

El tío Constantino, con quien comencé mis andaduras cubanas, tampoco faltó aquel día.

-¡Vuelves a ser Manuel Álvarez! –dijo nada más verme.

-¡Cuánto he tenido que pasar!

-Ya no soy el ayudante de La Covadonga ni el maquinista de la Casa López.

-¡Eres tú, Manuel, orgullo de los Álvarez de Ambás y de todo Carreño! Vas por buen camino.

-Toda mi elocuencia te la agradezco a ti.

En el fondo, Constantino manifestaba el placer de padre adoptivo al ver que un fruto de su sangre iniciaba una carrera que él y yo vaticinábamos como brillante. En ese instante lo sentí como mi padre. Su cuidada educación a lo largo de los años en que acabé de estirar el cuerpo, ahora nos premiaba a los dos.

Era un día excepcional de mi vida, en el que tampoco faltó el Vice Cónsul de España en Caibarién, Celestino Amat, quien se congratuló con el acontecimiento salido de las manos de un español.

Por primera vez llevábamos la palabra hablada a los hogares del pueblo. Todavía no la llamábamos 6EV, pero era mi primera emisora real, la primera en toda de Cuba.

Como la fachada miraba en dirección Este, el sol de levante delataba todo el esplendor de una jornada histórica.

En el crepúsculo de su vida, Manolín muestra el hórreo de plata que le obsequió el Ayuntamiento de Carreño, como recuerdo de su tierra asturiana que no volvió a hacer nunca.

Listos los equipos, pronuncié las primeras palabras frente a un armatoste de micrófono conectado a una vitrola.

Hola, hola, me escucháis bien por ahí…

Feliciano, que era como un edecán en aquellos comienzos, estaba situado en su casa de Maceo, a varias calles de Céspedes, pero los dos intentábamos comunicarnos mediante receptores muy rudimentarios.

Con aquel saludo, aquel ¡Hola! espontáneo, mi voz llegó clara y nítida. Comprobé varias veces para asegurarme el estado de los equipos, posiciones y ajustes. Y lancé entonces un mensaje más definido. Ofrecí los buenos días al aire y me identifiqué:

¡Manuel Álvarez, desde Caibarién, Cuba!

Lo volví a decir:

¡Manuel Álvarez, desde Caibarién, Cuba!

Risas y aplausos de todos los presentes y curiosos espontáneos daban crédito a lo que oían. La voz había llegado con total nitidez y así comenzábamos a vivir el esplendor de la radio de los veinte.

¡Ahora sí, señores! ¡Nació la radio!

Aquellas primeras palabras llegaron al espacio como arte de magia, desde mi propia casa. Los rostros impávidos acuñaban el hecho, pero ninguno allí dábamos crédito a lo que oíamos. Todos estábamos sorprendidos. Mi voz sonaba extraña y hasta tuve la sensación de una voz latosa, como suenan en las míticas placas shellac que entonces se escuchaban por los fonógrafos.

La radio se pasó el día repitiendo el mismo mensaje: “Esta es la estación de Manuel Álvarez, transmitiendo desde Caibarién, Cuba”. Y dije más: “Estamos en la banda de doscientos veinticinco metros con potencia de veinte watts. Esto es la radio, escúchennos…”.

Poco a poco, el estado emocional se fue generalizando por todo el pueblo a medida que los primeros radioescuchas de las ondas daban fe de lo que captaban las pocas radios de galena improvisadas por la ciudad. Entre la concurrencia en el escenario de la transmisión, los más sorprendidos eran las autoridades locales y representantes de la prensa y la cultura.

Una tormenta intermitente de los flashes de los fotógrafos, captaron el acontecimiento para la historia. Me fotografiaban junto a los aparatos y preguntaban el por qué de la radio. Todavía no caía en la cuenta del éxito que comenzaba a ser el invento de Marconi. Después, las crónicas daban crédito del interés público y social del invento.

La recepción en la casa-estación la facilitaba un aparato radiorreceptor. Feliciano Reinoso, que además era activo hombre de prensa de la época, salió de su casa como un bólido, pero otros siguieron allí, pegados a su aparato durante todo aquel célebre día.

Al filo del mediodía, la sede de la estación era de una concurrencia total.

-¡Manuel!, ¡Manuel! –la voz de Reinoso retumbó por entre la multitud aglomerada en el portal.

            -¿Qué pasa? ¿Se oye? –le pregunté con asombro.

            -¡Se oye, y muy bien!

            -¿Qué dicen en la calle?

            -¡Que es un éxito, Manuel! ¡Un éxito! –acuñó.

            -¿Le escuchasteis bien?

            -Con total nitidez –aseguró.

De entre hombres y mujeres que no paraban de desfilar, se oía todo tipo de comentarios y las miradas se volvían cada vez más atónitas.

-Tu voz sonaba amable y sencilla –calificaba una madre mi timbre relamido cuando apenas contaba veintinueve años.

-¡Lo has conseguido, Manuel!

            Ese día exclamaron de todo: ¡Te felicito! ¡Es espléndido! ¡Espectacular! ¡A ver que dura!

            Tenía la sensación de estar viviendo la emoción de un campeón en un baño de multitudes.

            En medio del tumulto inagotable de gente, apareció entonces Bernardo G. Santamarina, quien desde su puesto de editor del El Comercio, era también voz reconocida en los periódicos. El Comercio atesoraba casi veinte años de vida desde que inició sus tiradas en mil novecientos dos; Santamarina comenzaba a ser un hombre entrado en años porque se veía encanecido y rechoncho.

-¿Y qué tal, Santamarina? ¿Cómo lo ha visto usted? –le pregunté con sorpresa.

-¡Es genial lo que se oye, una maravilla de invento…! –se deshizo en elogios.

-¿Acompañó el tiempo? –indagué.

-Sólo un poco de viento del norte al principio, pero después, todo fue más diáfano y la recepción de la señal muy clara. ¡Se oían hasta las moscas, Manuel!

-¡Jo’! no me digas –exclamé sorprendido.

Santamarina era un fumador empedernido. Ese día no dejaba de soltar bocanadas de humo, una tras otra, desde su inseparable cachimba y su bolsita de tabaco criollo. Las cosas que decía incentivaban mis ansias por la radio.

-¡Has encontrado la inmortalidad, Manuel!

Fue tanta la expectación, que hubo momentos en que todos soltábamos lo que teníamos en mano y levantábamos los brazos en señal de alegría. Unos a otros nos tendíamos las manos. Nos apretábamos los puños, saltábamos y expresábamos frases de satisfacción por el triunfo de las ondas: ¡Hurraaa! ¡Qué bien! ¡Lo conseguimos!

Los asistentes aclamaban el éxito alegrándose por lo que oían. Ni los más incrédulos evitaban en las calles sus elogios.

Los mensajes emitidos desde Caibarién volaron a la velocidad de la luz como lo hizo valer Marconi en su día. Tan perfectamente fue el lanzamiento de las primeras señales que no hubo interferencia alguna. Los veinte vatios de lo que comenzaba a ser la primera estación radiodifusora cubana, superaron la prueba y todas las expectativas.

En realidad, todos nos sobrecogimos ese día, los que emitíamos y los que recibían la señal, pero cuando en las jornadas siguientes saltó la música sobre el espacio alternando con los mensajes de voz, todo fue tranquilidad y sosiego en el arte de escuchar.

El estado de euforia era descomunal, y sentí una sensación de júbilo que jamás había vivido. Fue el primer baño de multitud de mi vida. Hasta altas horas de la madrugada fuimos unos locos obsesionados por el hecho consumado de la radio. Todo el mundo estuvo de fiesta. El alboroto entre el espectáculo que ofrecían aquella casa y los cafés de los alrededores, era de celebración total.

La élite de la prensa local se congratulaba a sí misma, los amigos y todo un pueblo se echaron a la calle. Cenamos con champán, y hasta hubo música y baile. Todos estuvimos festejando en un ambiente enloquecido.

Santamarina estrechó su mano con la mía, y tal vez me abría ganado su crónica del día. Cuando daba en la diana nunca ocultaba su sonrisa de satisfacción como buen buscador de la noticia. En toda la ciudad y sus alrededores no hubo acontecimiento con tanto revuelo desde su fundación en mil ochocientos treinta y dos como la llegada del invento de las ondas.

Esa noche me acordé de muchas cosas, sobre todo de cómo lo habrían vivido mis padres, que al partir en mil novecientos cinco, me dijeron que llevaba predestinado un futuro de éxito. Me parecía escuchar a mi padre: Llegarás lejos, Manuel. Ahora de seguro era tan suyo este triunfo, que se lo ofrecía desde lo más profundo de mi alma. Me acordé de muchos ese día, de mi madre, que ya estaba con Dios, y de tanta gente que me ayudó en la vida.

Al anochecer y en las jornadas siguientes, los radiotelegrafistas de las embarcaciones que navegaban en las proximidades de la porción central de la Isla, en un radio de hasta cien millas náuticas que les retiraban hasta el Canal Viejo de Bahamas y el sur de Estados Unidos, dieron confirmación expresa de haber escuchado la señal de una radio desde Caibarién. En realidad, a los dos o tres días, ellos daban fe de lo escuchado: ¡Era una voz humana! ¡Alguien hablaba! ¡Después leía! ¡Y hasta se escuchó una música! En esos términos se expresaba una avalancha de mensajes recibidos después en Céspedes, siete. Esa noche dormí feliz.

Después de aquellos días, una programación experimental se dejó escuchar desde Caibarién en un amplio radio a la redonda por todas Las Antillas y el Caribe. Lo mismo se oía un paso doble, sonaba un vals y hasta los acordes de un danzón; a intervalos mi voz salía al aire dando las gracias y pidiendo que escribieran contando lo que oían desde Caibarién, Cuba:“Estamos en la banda de doscientos veinticinco metros con potencia de veinte watts. Esto es la radio, escúchennos…”.

Junto a estas líneas la mítica 6EV, la primera estación de radio telefonía cubana, salida de las manos de un asturiano de la emigración: Manuel Álvarez Álvarez, de Ambás, en Carreño (a la derecha)

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En mil novecientos noventa y uno, Manolín habría cumplido 100 años, ocasión en que el Ayuntamiento de Carreño le dedicó una placa en su memoria en la casa donde nació en Ambás, “como homenaje a uno de sus hijos más distinguidos y que llevó en su corazón y en las ondas, el título para él más amado de ser español y de su asturiana Ambás, en Carreño”

 

MANOLÍN nonagenario

Una joven de estos tiempos

En ocasión del Día Internacional de la Mujer, traemos a las Páginas de FRCuba, a una joven villaclareña que en su corta edad, atesora una rica trayectoria, la cual queremos compartir con los lectores de este medio.

Nos referimos a la colega Claudia Leanet González González (CM6CDX). Con apenas 13 años, ingresa en la Federación de Radioaficionados de Cuba (FRC), específicamente en el Radio Club de Caibarién, donde ha tenido una loable trayectoria. En el Segundo Balance de Trabajo del Frente Femenino villaclareño, celebrado en noviembre del año 2018, habíamos coordinado hacerle una entrevista, pero luego de sus esclarecedoras intervenciones, las cuales logramos grabar, llegamos a la conclusión de que no era necesario.

Es Claudia una de las féminas que llevan un protagonismo importante en las labores de ese Frente. Creadora del logotipo que identifica al mismo en Villa Clara, logró una versión más actualizada de este, el cual presentó y resultó aprobado en dicho evento. Aconsejamos ver el trabajo publicado en FRCuba el 29 de noviembre de 2018.  

Pero lo que más me llamó la atención de esta joven es el dominio que tiene de la labor realizada por el Radio Club de Caibarién, puntero por varios años en la Emulación que auspicia la Filial villaclareña de la (FRC); al respecto hizo una exposición magistral sobre la forma en que ese territorio trabaja para incorporar a las colegas a la Actividad Radial y al resto de las tareas del Frente Femenino, lo que devino en una importante experiencia para todas las delegadas.

Hay que decir que Claudia, pese a estar realizando una carrera universitaria que le absorbe una buena parte de su tiempo, busca espacios para participar en muchas tareas de su Radio Club, es colaboradora del Blog CQ Caibarién, uno de los pioneros en nuestro país que aborda la temática de los radioaficionados y donde se publica el quehacer de los colegas de la Villa Blanca.

En ocasión de la subida que efectuó al Pico Turquino, realizó una Crónica que demuestra sus dotes literarias, al recrear magistralmente las vivencias inolvidables que logró acumular en esa mágica aventura, la cual para su disfrute recomendamos ver en ese medio digital.

Llegue a Claudia el reconocimiento y las felicitaciones de los colegas de la Radio de la Filial de la FRC en esta central provincia, la cual también hacemos extensiva a todas nuestras compañeras, en ocasión de celebrarse el “Día Internacional de la Mujer”, significando que este trabajo da cumplimiento a la propuesta que nos fuera formulada por la Filial de la FRC en este territorio y de su Frente Femenino, para reconocer a esta destacada joven y con ella a todas nuestras colegas, en tan importante fecha.

Pablo Antonio Espinosa Alonso (CO6HRS)
Colaborador del Sistema Informativo de la FRC
Filial Villa Clara
Fotos: Enrique H. Romero Rodríguez (CO6VO) y CQ Caibarién.

Tomado de www.frcuba.cu

Taller sobre electrónica

En el contexto de la Academia del Radioaficionado, que se desarrolla en el período lectivo enero-junio de 2019, se celebró un taller sobre electrónica básica conducido por el Ing. Luis Javier Quiñones (CO6KVA).
 
El evento permitió introducir los aspectos contemplados dentro del programa de estudio, y en la misma medida, se relacionaron los contenidos de dicho programa con las comunicaciones radiales. Esta forma singular de hacer significativo el tema tratado resultó de gran interés para los alumnos y participantes.

CELEBRAN DÍA DEL COMUNICADOR EN EL RADIO CLUB DE CAIBARIÉN

 

Como ya se ha hecho costumbre en el Radio Club de Caibarién, el mes de febrero resulta propicio para que los colegas de la Villa Blanca celebren en familia el día del Comunicador.

 

En este 2019 se dedicó la jornada al amigo Gustavo Enrique Reguera Sánchez (CO6XX), quien desde la década de los años 80 ha dejado una huella en la cultura de este hobby.

-Menuda sorpresa, expresó cuando varios nos personamos en su QTH. Su emoción fue más que evidente, y de inmediato se estableció un diálogo muy interesante, donde amigos y nuevos colegas disfrutamos de su verbo agradable y de sus múltiples vivencias dentro de la Radioafición.

 

 

Grande fue la admiración de todos cuando observamos los “trofeos de Guerra” alcanzados por Gustavo en largas contiendas y jornadas de DX. Las bellas y exóticas tarjetas QSL, que atesora como prueba de su intensiva actividad radial, demostraron la talla y la valía de este hombre sencillo y cordial. Sin embargo, las emociones fueron compartidas, pues su amigo, hermano y compañero de más de 30 años en la Radioafición le depararía una sorpresa inigualable. Además de las anécdotas de sus años mozos, de las historias compartidas en la radio y en la vida, Vladimir (COVV) pondría en sus manos la primera tarjeta QSL elaborada conjuntamente entre ellos con recursos muy rudimentarios, pero que significó mucho en esos años iniciales dentro de la Radioafición, donde ni el tiempo, ni las adversidades lograron variar el destino de un verdadero caballero del éter.

COMIENZA LA ACADEMIA EN EL RADIOCLUB DE CAIBARIÉN

En la mañana de este 17 de febrero de 2019 se inició la preparación de los colegas radioaficionados para la realización de los exámenes de la promoción del primer semestre de 2019. Aunque el local con el que cuenta el Radioclub no tiene aún todas las condiciones creadas, allí nos reunimos nuevos ingresos y sus padrinos para desandar un camino largo, complejo, pero transitable: el que los convertirá en excelentes comunicadores, fieles al legado de “Manolín Álvarez” el Pionero de la Radioafición en Cuba.

Que les cuento, la asistencia, magnífica; la participación de excelencia y, sobre todo, la presencia femenina, que sigue distinguiendo a nuestro Radioclub.

Desde ya les auguramos mucho éxito y estamos seguros de los tremendos resultados que alcanzarán.

Nota del Radio Club de Caibarién.

El Radio Club de Caibarién ha convocado a su Asamblea Semestral para el próximo día 10 de febrero a las 9:00 AM. En dicha asamblea se tratarán temas de interés para la radioafición del territorio y se presentarán los nuevos aspirantes a radioaficionado.

Esperamos la participación de todos los integrantes de este club.

 

Radioaficionados de Caibarién en el verano 2018

Por: Dr. C Raúl González Peña (CO6XDX)

Intensas y fructíferas fueron las actividades desarrolladas por los radioaficionados caibarienenses durante el período veraniego de este año 2018.

Desde los primeros días del mes de julio se organizó un plan de actividades que contempló un recorrido por el Complejo Escultórico “Ernesto Guevara” en la ciudad de Santa Clara. Esta visita fue propicia para la firma del código de ética de los nuevos radioaficionados ingresados a la organización.  A pesar de las inclemencias del tiempo se compartió con algunos colegas de esta ciudad para posteriormente desarrollar una actividad recreativa cultural en las instalaciones de la “Presa Minerva”.

 

 

 

 

 

Por otra parte, se organizaron dos interesantes excursiones: la primera al balneario de “Playa Conuco”, enclave situado a cinco kilómetros de la propia ciudad de Caibarién, y que ha dejado muy gratos recuerdos para los radioaficionados de este terruño por las magníficas actividades realizadas en este lugar.

La segunda excursión se realizó a una instalación ecológica ubicada en el Municipio de Chambas, provincia de Ciego de Ávila, que lleva por nombre “Aguas azules”. Allí otro grupo de colegas, junto a sus familiares, disfrutaron del entorno natural, de las frescas aguas del río y de las diversas opciones gastronómicas. Ambos recorridos, organizados, gestionados y controlados por la Secretaría de Actividades del Club proporcionaron espacios de sano esparcimiento para los colegas participantes y para sus familiares.

 

Pero estas no serían las únicas actividades realizadas durante los meses de julio y agosto. Los radioaficionados de Caibarién organizaron un cine debate con el visionado del filme “Sergio y Serguei”; actividad esta, que resultó en extremo gratificante y llena de anécdotas, que, a la luz de estos tiempos, fueron muy jocosas, pero que en su momento tuvieron una repercusión significativa en la vida radial de los colegas fundadores del Club.

De igual forma se desarrollaron dos interesantes talleres, el primero de orden técnico donde se presentaron varias experiencias innovadoras que sin dudas posibilitan mejorar las condiciones de trabajo de los radioaficionados. Dentro de los trabajos más interesantes premiados por el jurado se encuentran: un sistema para conmutar antenas; un procedimiento para la recuperación de un mástil para antenas de radio; una modificación a las UPS para su empleo eficiente con equipos de radio. De igual forma fueron premiados otros trabajos experimentales realizados por los propios radioaficionados como: un cargador solar; un estudio sobre enfermedades de alto riesgo; un prototipo de ventilador portátil de bajo consumo y un paquete informático para gestionar las estadísticas que se derivan del sistema de ruedas radiales realizadas desde el Radio club. En total se presentaron una veintena de novedosas experiencias que reunieron a varias generaciones de radioaficionados hasta altas horas de la noche.

 

 

 

 

 

 

No menos atractivo e interesante fue el taller realizado por el Frente Femenino en coordinación con la Secretaría de Actividades, y que estuvo orientado a que nuestras mujeres radioaficionadas presentaran diversas experiencias culinarias, artesanales y sobre soluciones prácticas para la vida. Sin embargo, en esta actividad también los hombres se dispusieron a compartir algunos platos muy atractivos. Los grandes premiados de este encuentro fueron los asistentes, quienes después de conocer los resultados del jurado, degustaron sin piedad la variedad de alimentos preparados para la ocasión.

 

 

 

 

 

 

 

El verano para los radioaficionados de Caibarién se cerró por todo lo alto con dos excelentes actividades: la participación de 11 estaciones locales cubriendo las comunicaciones en el Carnaval Acuático 2018 y la reparación general y puesta a punto de la estación repetidora local (CO9GBZ), que tiene asignada la frecuencia 145 390 MHz.

Como puede apreciarse, los radioaficionados de Caibarién han vivido dos meses de actividad constante, donde se vinculan eventos recreativos, de esparcimiento sano y de apego a las comunicaciones radiales, que, sin dudas, constituye la razón de ser de este hobby longevo, que sigue cautivando a muchos en tiempos de teléfonos móviles y enlaces por internet.

Educadores cubanos, fieles a las palabras de Fidel

 

El Dr. C. Raúl González Peña (CO6XDX), presidente del Radio Club de Caibarién, entre los treinta galardonados de todo el país.

Las distinciones especiales del Ministro de Educación Superior en las áreas docentes y económico-administrativas fueron entregadas en la sede del propio Ministerio. El acto estuvo presidido por el titular del sector, Doctor José Ramón Saborido Loidi.

Treinta prestigiosos y ejemplares profesores universitarios, que laboran en las instituciones adscriptas al Ministerio de Educación Superior, fueron protagonistas de este homenaje, representantes de centros de todo el país, son ejemplos de educadores fieles a las palabras de Fidel cuando dijo que: “Educar es todo, es sembrar valores, es desarrollar una ética y una actitud ante la vida”.

Para orgullo de la Federación de Radioaficionados de Cuba (FRC) en todo el país, entre este grupo de insignes educadores se encuentra el Dr. C. Raúl González Peña (CO6XDX), presidente del Radio Club de Caibarién, integrante del claustro de profesores de  la  Universidad Central Marta Abreu, de Las Villa.

Muchos tuvimos la oportunidad de ver a Raulito por la TV en el Noticiero Estelar del domingo 24 de junio cuando recibía la Distinción Especial, otorgada por el Ministerio de la Educación Superior.
¡Felicidades en nombre de tus colegas radioaficionados!

Joel Carrazana Valdés (CO6JC)
Sistema Informativo de la FRC

Convocatoria T46CE

Se les informa a todos los colegas radioaficionados de Cuba que el próximo día 26 saldrá al aire la estación T46CE desde las alturas de San Felipe en Caibarién.

Dicha estación operará desde las 2:00 PM (6:00 PM UTC) en las bandas de 80, 40, 20, 15 y 10; en SSB, en CW y en modos digitales.

La actividad también será propicia para realizar una trasmisión especial con entrega de tarjetas QSL en horas de la tarde en la banda de 40 metros y en 2 metros con contactos solo en frecuencias Simplex.

Esperamos por su participación

Radio Club de Caibarién

Radioaficionados de Caibarién firman Código de Ética.

Por: Claudia Lianet González (CO6CDX)

En la mañana de este 19 de mayo los colegas del Radio Club de Caibarién firmaron el código de ética del radioaficionado cubano. Ante la majestuosa estatua del Guerrillero Heroico, en la Plaza de la Revolución santaclareña, se comprometieron todos a ser honestos, solidarios, corteses, revolucionarios y patriotas.

La cita fue concertada en honor a dos grandes personalidades de nuestro país. En primer lugar, en conmemoración del 123 aniversario de la caída en combate del más universal de todos los cubanos. Igualmente, en homenaje a Ernesto Che Guevara por los 90 años de su natalicio el próximo 14 de junio. Por último, también fue dedicado un pensamiento a todas las víctimas del accidente aéreo ocurrido en La Habana.

Bajo sombrillas y portales esperaron desde muy temprano en la mañana el ómnibus que se encargaría del traslado. La lluvia no constituyó un impedimento para que este grupo de amigos y sus familiares llegaran a ese encuentro tan cercano con el Che.

Después de un silencioso recorrido por el Mausoleo y el Memorial de la Plaza, se reunieron todos frente a la gran estatua de bronce. Allí fue leído el Código de ética para todos y prosiguieron a firmarlo los nuevos ingresos del radio club y, como cada año, reafirmaron su compromiso el resto de los colegas.

Esta actividad se convirtió en la ratificación del compromiso de los colegas caibarienenses con la organización y con el país ante cualquier llamado y, sobre todo, a ser un ejemplo de ciudadanos a partir de su impecable comportamiento radial.

Felicitaciones a los cangrejeros ganadores del Concurso Playa Girón 2018

En días pasado la web de la FRC dio a conocer los resultados que brindaron los organizadores del concurso “Victoria de Playa Girón 2018” desarrollado entre el 22 y el 24 de abril, en el cual participaron alrededor de 50 estaciones de radioaficionados cubanos, como se resaltó en un artículo anterior el radio club de Caibarién logro una buena participación de sus miembros en el mismo. http://cqcaibarien.cubava.cu/2018/04/22/satisfechos-radioaficionados-caibarienenses-con-su-participacion-en-el-concurso-victoria-de-playa-giron/

Hoy queremos FELICITAR a los colegas del patio por los resultados obtenidos en el mismo, destacando a la estación colectiva CO9GBB que logro el Primer Lugar en la categoría de MULTI-Operador, baja potencia, en Fonía con un total de 2340 puntos y 39 contactos validados, operada por Luis Javier Quiñones (CM6KVA) y Elizabeth Seara (CL6ELY).

En lo individual, en la categoría de Simple Operador Baja potencia en Fonia, los del patio ocuparon los tres primeros lugares distribuidos de la siguiente forma

Primer Lugar:         Orelvys Ernesto Hernández (CL6OU), 1440 puntos y contactos 30 Válidos

Segundo Lugar:    Wilfredo Martínez (CO6WIL), 792 puntos y contactos 22 Válidos

Tercer Lugar:          Rafael Fuentes (CM6RFL), 510 puntos y contactos 17 Válidos

 

Les reiteramos las felicitaciones a los premiados en especial y a todos los participantes exhortándolos a continuar con ese entusiasmo en futuros concurso y actividades radiales que distinguen nuestro quehacer en la sociedad.

Contribuyen radioaficionados caibarienenses con el desfile por el 1 de Mayo

Por: Dr. C Raúl González Peña (CO6XDX)

De impresionante fue catalogado por las autoridades de Caibarién el desfile por el 1. de mayo desarrollado en la mañana de este martes. Y es que confluyó la benevolencia de la naturaleza, que regaló una espléndida mañana, fresca y soleada con una masiva participación de los caibarienenses en una concentración de hondo compromiso y de alto significado patriótico.

 

Sin embargo el desfile de este año tendría una complejidad, y es que el recorrido tradicional, que tiene su inicio en el malecón y culmina en el parque de la localidad, no pudo seguir esta ruta, debido a las obras constructivas que se ejecutan en el centro de la ciudad. Por esta razón las autoridades y los directivos sindicales decidieron trazar un nuevo derrotero, que demandó de organización y disciplina para garantizar el éxito de la actividad desde un escenario diferente.

Para esto las autoridades volvieron a solicitar la contribución de los radioaficionados, quienes con su experiencia y cultura para controlar este tipo de actividad se dispusieron para hacerlo con la eficacia que se les demandó. Con este fin diseñaron un operativo de comunicaciones integrado por una red de 14 puntos móviles y un puesto de mando, los que de forma articulada garantizaron la partida de cada uno de los bloques y su movimiento a lo largo del recorrido. Los distintivos de llamada de las estaciones participantes fueron: (CO6XDX, CL6LRU, CO6KOL, CL6RK, CL6LYR, CL6AVV, CO6SDY, CO6MH, CO6KEK, CO6VV, CM6YDL, CL6DD, CL6DBA  Y CL6OU). De igual forma fue determinante el apoyo de colegas que se inician en la actividad como radioaficionados, tal es el caso de Eliesky y Yoelvys, quienes han enriquecido los saberes que adquieren desde la academia del radioaficionado con una experiencia práctica de gran valía. Otra contribución importante fue la de colegas que no pudieron incorporarse por estar laborando, pero que facilitaron recursos técnicos imprescindibles, en este sentido se significan (CM6YWE, CM6KVA Y CO6WIL).

Satisfechos radioaficionados caibarienenses con su participación en el concurso Victoria de Playa Girón.

Por Dr. C Raúl González CO6XDX.

Como ya se ha hecho costumbre, el mes de abril resulta propicio para que los radioaficionados de la mayor de las Antillas se enrolen en una competencia fraternal que persigue brindar un sentido homenaje a la victoria del pueblo cubano sobre la artera agresión del gobierno de los Estados Unidos en el año 1961.

Durante este año el concurso se desarrolló entre los días 20 y 22 en la banda de 40 metros, y la verdad, es que las condiciones se portaron decorosas; sin embargo, se apreció un mal que viene calando hondo en los concursos radiales desarrollados en las bandas de HF: la apatía y la falta de interés de colegas por implicarse en estos proyectos radiales.

Si a este fenómeno se le une el hecho de que los patrocinadores están por lo general muy poco tiempo activo, y que las estaciones multiplicadoras son muy escasas, pues entonces se puede avizorar el balance general de la actividad: apenas 50 estaciones concursando.

Con independencia a lo planteado con anterioridad, los radioaficionados caibarienenses se sienten muy satisfechos por el resultado alcanzado, pues fueron escuchadas ocho estaciones del terruño. Nuestra  estación principal, la CO9GBB,  fue activada por los colegas Luis Javier Quiñones [CM6KVA] y Elizabeth Seara [CL6ELY], realizando 42 QSO, de ellos 4 multiplicadores, para una puntuación reclamada de 512 puntos. Además de estos colegas, también dieron su granito de arena los radioaficionados: Orelvys Ernesto Hernández [CL6ORE]; Orelvys Ramón Hernández [CL6OU]; Rafael Fuentes [CM6RFL]; Sandy Rodríguez [CO6SDY]; Gustavo Reguera [CO6XX]; Wilfredo Martínez [CO6wil] y Raúl González [CO6XDX].

EN REALIDAD, ES MÁS QUE LLEGAR

Por: Claudia Lianet González (CO6CDX).

 

Cuando comencé a ver las primeras luces del día, mis latidos ya tendrían que pagar multa por exceso de velocidad. Era como si antes no hubiera habido nada a mi alrededor. Sentía solo mi respiración muy acelerada y la de cuarenta jóvenes a mi lado. Llevaba una hora caminando y solo tenía la convicción de que quería llegar al final. Mientras tanto, me dejaba guiar por unos amigos que, hasta ese entonces, eran simples conocidos.

El sol demoró en asomar. Había demasiadas elevaciones a mi alrededor y hacia ellas me dirigía yo. Para ese entonces, ya había caminado hacia arriba más de tres kilómetros. Mis pies estaban muy acalambrados por esa nueva actividad matutina tan constante; pero mejor no pensaba en ello. Sabía que mi meta aún no llegaba.

A las dos horas de continuar ese paso ya no estaba al tanto de cuántos éramos. Solo tenía la certeza de que un pequeño grupo iba delante, me acompañaban dos y el resto quedaba detrás. De vez en cuando pasaba alguien por mi lado. A pesar de que no veía a muchas personas, durante todo viaje tuve otro tipo de compañías: no faltó en ningún momento el color verde, el olor refrescante de la mañana campestre y el cantar de algunas aves, así como una pequeña y fina parte de lo que, en algún momento, perteneció a un árbol y que me ayudaba a sostenerme cuando mis pies solos no podían.

Cada vez el camino se volvía más complejo. Aparecían troncos que formaban escalones y me quitaban el aliento; también grandes piedras; trillos estrechos acompañados de barrancos aterrorizantes; y lo mejor: algunas que otras bajadas o cortos tramos de llanuras en los que, sin parar de caminar, podía tomar un descanso.

Hubo un momento en el que creí que debía estar llegando; pero no era así. Apenas comenzaba el reto. Un cartel lo decía todo: “ADELANTE CAMINANTE, comienza a subir el Pico Cuba, segundo en altura del país, el camino exigirá un gran esfuerzo; pero visuales espectaculares alentarán cada paso que des (…)”. Sí, ya estaba cerca del gigante de Cuba: el gran Pico Turquino. pero para ello me esperaba una prueba dura.

Tenía una lucha interminable con las escaleras, que aumentaban sus pendientes, cuando el primer claro sacó mis lágrimas. Fue realmente emocionante ver dónde estaba. Allá a lo lejos se divisaba el mar, el mismo que escuché a las 6:30 am cuando comencé la subida. Pero ya no se veía tan cerca. Prácticamente tampoco divisaba dónde dejaba de ser mar y ya era cielo. Por otra parte, esas altas montañas que no dejaron ver el sol tan pronto, ahora quedaban a mis pies. Nunca había visto un paisaje tan bello y realmente me dio la fuerza para querer más.

Así siguió sucediendo en varios momentos, hasta que los vi. El primero de ellos fue un momento a Frank País, del que no conocía su existencia. Encontrarlo ahí me hizo sentir más admiración por él y saber en realidad cuánto le agradece Cuba por toda su entrega. El segundo estaba un poco más atrás. Por fin se veía lo que tanto estuve buscando. Aún estaba distante; pero no inalcanzable.

Redoblé mis esfuerzos. El solo hecho de saber que había llegado hasta ahí me impulsaba a seguir. Para mí, no llegar, nunca fue una posibilidad. Así bajé aquella segunda gran elevación y me impulsé a la meta final.

Justo con el sol de testigo en el centro del cielo, ese que jamás había sido tan azul ni tan cercano, llegué al encuentro. Estaba ahí, en lo más alto que se puede estar. Tan firme, erguido, gigante, fuerte, valiente. Esperaba por nosotros; por ese encuentro inevitable que todos ansiábamos. Así, llenos de orgullo y emocionados, lo abrazamos y nos compartió su pensamiento: “Escasos como los montes, son los hombres que saben mirar desde ellos, y sienten con entrañas de nación, o de humanidad”. Así comprendí por qué solo él podía estar allí, y también vinieron a mí otros nombres que, después de esta experiencia, solo puedo admirar y respetar más.

Entonces sí sentí que lo había conseguido. Hasta desapareció la fatiga por tanto esfuerzo. Ni siquiera recordé las seis horas que demoré en llegar, solo para estar, a penas, cuarenta y cinco minutos ahí. Tampoco pensé en que faltaba volver. Eso incluso sucedió en menos tiempo. Fue cuando realmente comprendí cuánto había caminado y presté mayor atención a todo lo que me rodeaba. Ya no volví a ver el mar hasta que me indicó que concluía mi viaje; pero a cambio caminé entre las nubes, bebí agua de manantial y detallé la riqueza que la naturaleza le regaló a ese magnífico lugar.

Así, antes de que el sol me dejara otra vez, volví al encuentro de mis compañeros por tercera vez; pero ahora 1976 metros más abajo. Sin dudas, estábamos convencidos de que fue una experiencia única. Todo valió la pena, y más que eso: todo quedó en mí… para siempre.

 

Solucionando problemas de programación de radios sobre Windows 10

Por: Ing. Luis Javier Quiñones Guevara CM6KVA

Hace muy poco que Windows 10 logró superar en cantidad de usuarios al imbatible Windows 7. Esto significa que el desarrollo es indetenible, y aunque hagamos resistencia al cambio, tarde o temprano tendremos que enfrentarnos a la tecnología que se viene imponiendo.

Cuando empecé a usar Windows 10 me tropecé con que la mayoría de los software que empleaba para la programación de radios con Windows 7 no funcionaban bien con el nuevo sistema operativo. El conflicto surgía cuando el software programador llevaba varios minutos abierto,  no se podía leer ni escribir en el radio. Sospecho que al parecer el sistema quita el acceso del programa al puerto COM.

Inicialmente sospeché del Windows Defender pero al deshabilitarlo todo siguió igual. La solución la encontré cuando descubrí la opción: “Solucionar problemas de Compatibilidad” al instalar y al ejecutar el software por primera vez.

Ahí les dejo con el proceder que he utilizado exitosamente:

Al instalar el programa dar click secundario sobre el ejecutable y seleccionar la opción “Solucionar problemas de compatibilidad” como muestra la figura.

Luego seleccionar “Probar configuración recomendada”.

En la ventana siguiente seleccionar “Probar el programa…”  e instalar el programa como normalmente hacemos.

Al terminar la instalación seleccionar en la ventana la opción “Si, guardar esta configuración para este programa”.

Luego “Cerrar el solucionador de problemas”.

Ahora al ejecutar el programa por primera vez repetir los mismos pasos y no olvidar guardar la configuración.

Este procedimiento garantiza eliminar cualquier problema de compatibilidad que pueda ocurrir durante la instalación o la ejecución del programa. El software KPG-56d V4.0 de Kenwood, los HT610E y HT700E de Hytera (HYT) me funcionan perfectamente desde que apliqué esta técnica. Creo que esta opción es más factible que montar una maquina virtual con Windows 7 o XP, opción que sin dudas trabaja muy bien, pero es mucho más compleja de instrumentar.

Hasta ahora he podido programar sin complicaciones cualquier radio desde Windows 10. Pruebe y me cuenta luego…

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