¿Cuál es la parte de la verdad que no nos han contado?

Por: Ricardo Monterrey Pérez – CO6KOL.

Imágenes: de Archivo.

Desde hace ya algún tiempo nuestro Radioclub genera una serie de transmisiones (Ruedas) en la banda de 2Mts donde, una vez por semana, los sábados en la noche, se dedica a compartir conocimientos relacionados con aspectos interesantes de la historia universal, los cuales muchas veces invitan a la polémica y dejan a más de uno con ganas de profundizar sobre los mismos.

1Justamente una de las incógnitas recientemente debatida fue la posibilidad de que a finales de la década de 1940 alguien contara con la tecnología necesaria para fabricar naves espaciales. Afirmación considerada por el equipo de trabajo que realiza estas transmisiones basado en la revisión de algunos materiales al respecto. Tras cotejar dicha documentación encontramos que solo una potencia muy fuerte tanto en el plano económico como tecnológico de entonces sería capaz de generar tales progresos, la Alemania de Hitler.

Vale destacar que en el marco de la rueda le hemos dedicado varias emisiones al capítulo “Alemania”, analizando los hechos, personalidades y otras aristas de la realidad que nos permite, discretamente, derogar esa enquistada tesis escolar que rezaba: “Todos los Nazis son asesinos y todos los alemanes son Nazis”. Con lo cual muchos de mis antiguos profesores y compañeros de academia daban por concluida la cronología 1939-1945.

Hoy por suerte a la luz de los conocimientos comparados y el acceso a nuevas fuentes de información como los sitios académicos que hacen fila en la internet, puede llegarse a la conclusión de que: “La historia es, en su desgracia, una Dama veleidosa que se prostituye a merced de sus contribuyentes”. Si solo nos circunscribimos a aceptar la historia de los campos de concentración entonces podemos acuñar de una sola todas las narraciones escalofriantes que por decenios han aparecido publicadas en los libros de historia, pero cuando somos abiertos a reflexionar sobre la vida del Mariscal de Campo Erwin Rommel; debatimos sobre el libro “El avión rojo de combate”, una surte de autobiografía escrita por el Capitán Manfred von Richthofen “El Barón Rojo”; nos sorprendemos de la audacia del Coronel Claus von Stauffenberg al frente de la Operación Valquiria o simplemente analizamos las hazañas del Capitán Ernst Lindemann, comandante del acorazado Bismarck; por solo citar unos ejemplos, nos damos cuenta de que es muy difícil ponerle el cascabel al gato.

Pero regresando al tema que hoy nos ocupa, la posibilidad de la existencia o no de los llamados OVNIS de Hitler, nos dejó con muchas dudas tras dos horas de debates en toda regla y sobre todo con ganas de continuar investigando. Las teorías al respecto son varias y en virtud de lo interesante que resultan algunas bien vale la pena esbozarlas.

Considerando que los avistamientos OVNIS empezaron a producirse a partir de 1947 y no antes, pues fue exactamente el 24 de junio de 1947 cuando el experimentado piloto norteamericano Kenneth Arnold que volaba con su avioneta desde Chelalis a Yakima, avistó cerca del Monte Rainer una formación de extrañas aeronaves circulares que le parecieron “como platos deslizándose sobre el agua” (fue así como se acuñó el término “platillo volante”). El Piloto estimó su velocidad en 2.400 km/h, una velocidad desconocida en 1947. Coincidentemente y luego de estos sucesos, en 1947 los aliados lanzaron su fallida Operación Highjump contra las bases del Tercer Reich en la Antártida y también es en 1947 cuando se funda la CIA.

Lo cierto es que, el conocido Tercer Reich fue para Alemania una época de progreso en todos los campos: Alemania poseía los autos más rápidos, los aviones más veloces y de mayor autonomía de vuelo, la primera televisión (durante los Juegos Olímpicos de 1936), las mejores películas de entretenimiento, la industria farmacéutica más eficiente, etc. Pronto volaron los primeros aviones a reacción (Me-262) y los primeros misiles de largo alcance (V2). Todo esto es conocido, pero mucho menos conocida es otra tecnología que, por razones obvias, los alemanes del Reich mantuvieron en secreto y sobre la que los aliados, una vez tuvieron noticia de ella, mantuvieron el más absoluto silencio. Los científicos hitlerianos habrían conseguido avances científicos (especialmente aeronáuticos y astronáuticos) de una magnitud inimaginable.

La Segunda Guerra Mundial terminó en 1945, y dos años después empezaron a sucederse sin interrupción hasta la actualidad avistamientos de Objetos Voladores No Identificados, llamados UFOS. Dichos aparatos eran capaces de realizar maniobras imposibles para los aviones convencionales, como cambiar su dirección de vuelo en ángulo recto o pasar del reposo a una velocidad exorbitada en un instante, lo cual desconcertaba a las mentes más audaces del momento.

El conocimiento de misteriosos aviones circulares alemanes propulsados por motores anti-gravitacionales con el nombre en clave de “Vril” y “Haunebu”, que supuestamente fueron desarrollados no basándose en la técnica convencional, sino en una nueva técnica surgida de la filosofía ocultista NS, ha sido siempre negado por las fuerzas aliadas. Muchos podrán pensar que es imposible que los alemanes en tan corto espacio de tiempo desarrollaran tan fabulosa técnica, pero olvidan que no se basaron en los principios científicos clásicos, si no, en la filosofía ocultista de las sociedades germánicas como Thule y Vril.

Así, por ejemplo, el científico alemán Viktor Schauberger era un convencido defensor de la “implosión en lugar de explosión”. Rechazaba el motor de explosión, pues éste se basa en la destrucción (explosión), pero la Creación divina es siempre constructiva. Por lo tanto, una técnica basada en la destrucción es contraria a las leyes naturales. En su lugar, proponía los motores de implosión. Éste es tan sólo un ejemplo de la filosofía de estos científicos. Gracias a la forma de pensar del Tercer Reich, los alemanes avanzaron en técnica en pocos años lo que los aliados no avanzarían en cien.

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Una muestra de tales avances en materia aeronáutica fueron los denominados Foo-fighters o “pelotas de fuego”. A partir de 1944, los pilotos aliados que sobrevolaban Alemania para bombardearla empezaron a reportar informes sobre extrañas bolas brillantes casi transparentes que se situaban junto a ellos y les acompañaban durante kilómetros. Según estos informes, no podían derribarlas, aunque las disparasen, y toda maniobra para despistarlas era inútil. Mucho se ha especulado sobre la función de esta arma antiaérea que, al 4 parecer, interfería los sistemas eléctricos y los radares de los bombarderos aliados, así como el funcionamiento de los motores, hasta un máximo de 30 m. de distancia, mediante la producción de intensos campos electromagnéticos. Averiando el circuito de ignición de los motores de un aeroplano se habría provocado infaliblemente la caída de éste. En ocasiones, su presencia era tan molesta a los pilotos o les causaban tantos trastornos, que tenían que regresar a sus bases y dar por abortada la misión.

Así había nacido una original máquina voladora, redonda y acorazada, más o menos semejante al caparazón de una gran tortuga. Se movería con un motor especial de reacción, también aplanado y circular, que recordaba como principio físico a la famosa eolípila heroniana y generaba un vasto halo de llamas muy luminoso. No llevaba armas ni pilotos. Teledirigida en el acto de despegar, seguía después automáticamente a los aparatos enemigos, atraída por sus llamas de escape y aproximándose a ellos sin chocar, lo cual bastaba para poner en estado crítico sus aparatos de radar.

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Y he aquí que aparece la pregunta decisiva ¿Por qué Alemania, si disponía de esta tecnología, no ganó la guerra? Una pregunta que se formulará todo el mundo obviamente. Las razones son varias:

1.- El desarrollo de esa tecnología llegó demasiado tarde, más bien entre 1944 y 1945, y no se pudo llegar a emplear militarmente. Ciertamente disponían de esa tecnología, pero no se llegó a tiempo a la fabricación masiva.

2.- Los OVNIs de Hitler ciertamente eran muchísimo más veloces que cualquier avión existente, pero esto no bastaba. Se mostraron, al menos en esa fecha, no aptos como aeronaves caza.

3.- Por alguna razón, los alemanes del Reich vieron la guerra materialmente perdida y decidieron replegarse, esperar un momento futuro en que la victoria del Reich fuese tan segura como contundente.

Si efectivamente el Tercer Reich nunca fue completamente destruido, no podría hablarse en absoluto de que el Reich perdiera la guerra. El propio Hitler había declarado: “En esta guerra no habrá vencedores ni vencidos, tan sólo muertos y supervivientes. La madre patria Alemania fue ocupada y lo sigue hoy, pero otra Alemania, la verdadera y legítima, existe fuera del territorio tradicionalmente alemán”.

Entonces: ¿Qué fue de la prodigiosa tecnología hitleriana? No puede descartarse que poco antes del fin de la guerra se llegase a fabricar una limitada serie de platillos Haunebu II. Ésta posibilidad es apoyada por las numerosas fotos de OVNIs tras 1945, que tienen un asombroso parecido con el modelo Haunebu II.

6 ¿Consiguieron los aliados esta prodigiosa tecnología como parte del botín de guerra? En absoluto. Sería una verdadera contradicción pensar que los alemanes fueran capaces de desarrollar semejante tecnología para luego dejarla caer en falsas manos. Los científicos alemanes responsables del desarrollo de esta tecnología y todas sus creaciones habían desaparecido a tiempo de Alemania para cuando la guerra “terminó”.

Así, por ejemplo, el terreno de la firma Arado en Brandenburgo, supuestamente empleado por la Vril-Gesellschaft, fue completamente dinamitado y no quedó nada. Los alemanes dejaron a propósito señuelos para despistar y distraer a los aliados. Estos señuelos eran flamantes proyectos aeronáuticos del Tercer Reich, así como científicos como Werner von Braun (gracias al cual los americanos lograrían realizar el programa Apolo y llegar a la Luna), pero estaban basados en la técnica convencional (motores de propulsión a reacción o de hélice, a lo sumo). Todo parece indicar que la técnica antigravitacional fue puesta a salvo con antelación.

Según algunos estudiosos de este tema, los OVNIs de Hitler fueron escondidos en algún lugar de la Antártida, razón por la cual se pondría en marcha la Operación Highjump. Aún hoy, hay personas convencidas de que los alemanes aun poseen una base de OVNIs y que los llevaron allí desmontados en submarinos.

Otros un poco más entusiastas apoyan la teoría de que los alemanes del Reich hace muchos años (unos sesenta años) que poseen una base en la Luna. Disponiendo de semejantes astronaves, no es ningún problema para ellos alcanzar la Luna o Marte. Los OVNIs del Reich no tenían que preocuparse de llevar miles de toneladas en combustible líquido, ni del costo, como los programas espaciales de la NASA o la ESA.

7 Durante la misión Apolo 11 a la Luna, los tripulantes del Apolo 11 mantuvieron una conversación con el centro de control en Houston, casualmente captada por unos radioaficionados, los hermanos italianos Judica-Cordiglia, que escuchaban un “canal reservado”, que revela que tuvieron un encuentro con aeronaves “muy superiores en tamaño y tecnología a las nuestras”.

No albergo ninguna duda de que este tema –más allá de los apasionamientos que desborda- permite establecer interesantes debates. Evidentemente las conjeturas al respecto permitirían varias jornadas de teorización. Lo cierto es que hay probabilidades de que algo como lo descrito con anterioridad sea perfectamente posible. Claro a esto hay que restarle la parte de ficción. Pero lo interesante del tema es que nos hace reflexionar en ¿Cuál es la parte de la verdad que no nos han contado? A partir de aquí tenemos la posibilidad de soñar despiertos y continuar la búsqueda del verdadero conocimiento.

2 comentarios

  1. Agradezco nuevamente y esta vez por los temas que realmente me motivaron a leer ya que son un fan de los temas relacionados con la Segunda Guerra mundial, de hecho tengo muchos videos sobre temas interesantes que ocurrieron y son poco conocidos.
    Saludos cordiales.
    CO7CD, debería ser la web un sitio oficial de la FRC

    1. Realmente hay temas muy interesantes alrededor de todo eso. La Segunda Guerra Mundial no sólo fue un gran evento militar, fue también un gran evento tecnológico porque a su alrededor se desarrollaron muchas investigaciones y proyectos que, algunos se conocen bastante y otros ni siquiera se mencionan en los libros de historia.
      Por acá también nos gusta estudiar e investigar sobre esos temas poco conocidos y los debatimos en nuestras ruedas en 145.390MHz cada sábado a las 8:00 pm y aquí en nuestra web. Nos alegra mucho que nos visite y le agrade este espacio.

      Saludos cordiales
      Arnaldo (CM6YX)

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